10-02-2000. Análisis EXTRAORDINARIO del mes de enero del 2000
del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA
La consecución de la independencia de Euskal Herria, objetivo de los partidos nacionalistas vascos actuales, tiene una raíz histórica. La de recuperar la soberanía del antiguo Estado navarro, de aquel Estado que durante ocho siglos (desde la constitución del Reino de Pamplona en el 824, luego Reino de Navarra, hasta 1589) fue la expresión y la organización política de Euskal Herria, aunque desde 1200 sufrió las invasiones y pérdidas de territorio subsiguientes a manos del reino de Castilla y desde 1589 la absorción por Francia de sus territorios continentales.
Y que continuaba o sucedía a la Vasconia de la que nació. La Vasconia que a la caída del Imperio Romano constituyó una forma de poder independiente de los pueblos germanos que se lo estaban repartiendo. En palabras de Tomás de Urzainqui y Juan Mª Olaizola (La Navarra marítima, Pamiela, Pamplona, 1998, página 295) "RESULTANDO NAVARRA EL ÚNICO CASO EN EUROPA en el que el Poder no tenga su origen en alguno de los pueblos germánicos ocupantes de las antiguas tierras romanas: francos, godos, anglos, lombardos, borgoñones, etc.". De esa Vasconia nos dicen en la misma página Urzainqui y Olaizola que "Ni los germanos y el Reino visigótico de Hispania, ni los francos, lograron dominar establemente a Vasconia, de la que nace el Reino de Navarra (inicialmente con el nombre de Reino de Pamplona). Por lo que, desde el siglo V, aquí existen formas paulatinamente más desarrolladas de poder autóctono, cuyas raíces se hallan en los vascones anteriores a a la llegada del Imperio Romano."
Aparte de esa raíz histórica la consecución de la independencia de Euskal Herria, objetivo de los partidos nacionalistas vascos actuales, tendrá la fundamental y decisiva raíz actual y actualizada de la voluntad de las vascas y los vascos. Del ejercicio de su derecho de autodeterminación.
Pero hay además una razón PRÁCTICA que aconseja a Euskal Herria Sur ejercer su derecho de autodeterminación independizándose del Estado español. Una razón de SALUD PÚBLICA: LA MISERABLE SITUACIÓN DE LA CORRUPTA Y ALIENADA SOCIEDAD ESPAÑOLA.
QUE ES OTRA RAZÓN PARA QUE EUSKAL HERRIA SUR ROMPA CON ELLA
Voy a desgranar con algún detalle cuál es esa miserable situación.
Hay conectada a Internet una web titulada VOP Vascos de la Opción Prohibida, elaborada por unos pobres alienados cuyas falsedades y datos erróneos no merecen ni ser refutados. Los traigo a colación para citar su peculiar definición de España. Dicen:
ESPAÑA
Una de las naciones actuales más antigua del mundo
Una de las democracias más libres del mundo
Una nación con una cultura claramente definida
La unión de 17 comunidades autónomas
Una nación plenamente integrada en Europa
La nación que descubrió el Nuevo Mundo
Una nación cada vez más próspera
Una nación donde nadie domina a nadie
El segundo idioma más importante del mundo
El país que los extranjeros consideran diferente
La Casa Real con presupuesto más bajo del mundo
Una de las naciones más solidarias del mundo
Los documentos que voy a acumular aquí sobre la miserable situación de la sociedad española, que convierten en puro delirio esa definición, tienen una fundamental característica: SON DATOS ESTADÍSTICOS Y TEXTOS PUBLICADOS POR ESPAÑOLES con sólo un par de excepciones. Ese hecho es deliberado. Se trata de impedir la descalificación de este estudio con el argumento de que está elaborado basándose en datos y textos amañados por vascos enemigos de España.
Todos los datos y todos los textos son públicos. Todos han sido publicados en Internet. El interés que creo que tiene este estudio es, precisamente, el de colocarlos y presentarlos JUNTOS y CONTEXTUALIZADOS. Vertebrados sobre una teoría (marxista, claro) sobre la España contemporánea.
Naturalmente una gran parte de esos textos españoles son fruto de la conciencia y el sentido críticos de sus autores. Lejos de mí la imbecilidad de negar la existencia de españoles con esas cualidades. Lo que afirmo es que la muchas veces correcta y encomiable actitud crítica de esos autores resulta esterilizada, inutilizada y frustrada precisamente por el carácter sectorial y limitado de sus textos. Por la implícita asunción de que se trata de problemas concretos, aislados, específicos, sectoriales Y SOLUCIONABLES sin necesidad de insertarlos en la TOTALIDAD. En el global problema estructural e histórico de la España contemporánea.
La tremenda desgracia de la sociedad española actual es que vive cegada por las mentiras sobre sí misma y sobre cómo han sido los últimos 64 años de su historia. Precisamente los 64 años que la han configurado tal como hoy es.
Que han producido el precipitado histórico de la actual sociedad española. Asesino y genocida, el bloque de clases dominante español ha tenido un increíble éxito en la fabricación de la ideología española vigente y asumida por la inmensa mayoría de la sociedad. Es decir, en la fabricación e implantación de la FALSA CONCIENCIA NECESARIA. La falsa conciencia necesaria para que la inmensa mayoría de explotados y dominados ACEPTEN su explotación y su dominación.
Y la falsa conciencia necesaria también para los propios explotadores y dominadores, para que puedan vivir con "buena conciencia", tranquilos y satisfechos, convencidos de que su situación y privilegios corresponden al "orden natural de la Creación". Para que sus crímenes pasados y presentes, sus rapiñas, estafas y robos incesantes, les parezcan o inexistentes o lógicos y necesarios. Una de las más fascinantes características del Modo de Producción Capitalista es que su fundamental opacidad (la concienzuda y estructural falsificación de la realidad que hace que las cosas parezcan ser lo que no son: el salario un justo pago de la fuerza de trabajo en vez del robo de una parte importante de la misma, por ejemplo) actúa también sobre los explotadores beneficiarios de esa falta de transparencia. Lo que permite que haya muchos explotadores "de buena fe".
Un estremecedor ejemplo de esa "buena fe", de la eficacia de la falsa conciencia necesaria, puede escucharse estos días a todas horas en emisoras de radio y televisiones en las que los agricultores de El Ejido se muestran convencidos de que están haciendo un generoso favor, increíblemente no reconocido, a los inmigrantes marroquíes al enriquecerse ellos explotándoles con salarios ilegales y fraudulentos y condiciones de trabajo y vida inhumanas.
La falsa conciencia necesaria que es la más eficaz arma actual de dominio del bloque de clases dominante español se compone de dos partes básicas. Una es secular (con varios siglos de antigüedad) y se refiere a la falsa imagen de lo que España es. Que oculta que España es una cosa que con el tiempo se encoge. Y un proyecto fracasado de nación unitaria. Invito a leer el capítulo que a ello dedico en mi libro Negación vasca radical del capitalismo mundial. Está en la web de la Red Vasca Roja en la QUINTA CINTA.
La segunda parte consiste en la ocultación y la falsificación de lo que a España le ha pasado (y por qué y quién se lo ha hecho) durante los 64 años transcurridos desde 1936 al 2000. Es decir, el manto de ocultación sobre la dictadura franquista y su prolongación juancarlista. En un análisis anterior yo resumí esos 64 años en los siguientes cuatro párrafos:
TODO ESO, TAN TERRIBLE, LO DESCONOCEN CASI POR COMPLETO DECENAS Y DECENAS DE MILLONES DE LOS SÚBDITOS DEL ESTADO ESPAÑOL. Porque la ideología española vigente, la falsa conciencia necesaria fabricada e implantada por el bloque de clases dominante ha ocultado y falsificado la Historia de España de los últimos 64 años. De forma que la sociedad española actual padece una terrible AMNESIA HISTÓRICA COLECTIVA deliberadamente inducida. El terrible pánico colectivo e individual generado por los CIENTOS DE MILES de fusilados por la dictadura franquista actuó como bisturí lobotomizador, extirpador de parte del cerebro de sus súbditos y generador de esa AMNESIA. Inducida luego en las nuevas generaciones por el más suave pero no menos feroz bisturí de la pseudoeducación controlada durante decenios por la miserable Iglesia Católica española, cómplice de la dictadura y beneficiaria de la misma.
Es así como la desgraciada sociedad española actual es una sociedad compuesta en su inmensa mayoría por zombis, por muertos vivientes, por míseros individuos sin memoria, que no saben de donde vienen ni quienes son, que no saben lo que sus amos y explotadores les han hecho durante 64 años ni por qué ni cómo se lo han hecho.
Este terrible asunto es tan importante, tan crucial para entender la miserable situación de la corrupta y alienada sociedad española actual, que considero necesario AMPLIAR Y DETALLAR aquí el resumen contenido en esos cuatro párrafos que más arriba he transcrito. Voy para ello a autocitarme por extenso. Voy a añadir aquí la transcripción de buena parte de un texto mío de 1981. Contenido en El 27 Vendimiario de Felipe González (Historia de una traición), segunda parte de mi folleto Metamorfosis nazifascista del Estado español (edición del autor, Estella, 1981). Que, por cierto publicaremos íntegro en breve en la web de la Red Vasca Roja.
Una advertencia previa: el texto que transcribo es mi teoría (creo que validada por los hechos) sobre lo que fueron la España franquista y los cinco primeros años de la España juancarlista. Y sin embargo en ese texto se habla con frecuencia de "esta Historia del PSOE". La explicación de ello es que el texto es el prólogo de un libro de encargo que iba a titularse LA OTRA HISTORIA DEL PSOE. Y que no se publicó (ni se escribió) porque a la vista del prólogo el editor (español, claro) canceló su encargo. Curiosamente por teléfono en la mañana del 23 de febrero de 1981, horas antes de que Tejero tomara como rehenes al Gobierno español y al Congreso de los Diputados español en el palacio de las Cortes Españolas, en aquel exitoso autogolpe del Estado español. Transcribo ya:
Esta "otra" historia del PSOE, lector, es una historia en busca de un "currela". Es una historia en busca de un lector. Tal vez hayas oído alguna vez cuál es el más seguro modo de conseguir que los que asisten a una conferencia la sigan sintiendo que el conferenciante se dirige personalmente a cada uno de ellos en vez de "hacer un discurso". Consiste en que el conferenciante escoja una persona del público y hable pensando que habla sólo para esa persona. De esa misma forma ahora, cuando está cayendo la tarde y escribo esto que lees, lo hago pensando que tú, que ahora estás leyendo esta historia, eres un "currela". Uno más de los millones que no tienen más remedio que vender su fuerza de trabajo a quienes le explotan y estafan en el precio.
Por eso es una historia a la pata la llana. Una historia en vaqueros y playeras, una historia que quisiera ver leída con boina y vino. Una historia desnudada de palabras retorcidas y elegantes. Una historia que no está escrita para los académicos ni los teóricos, como una vez programó Celso Emilio, mi amigo y compañero; para escribirla he escogido la lengua proletaria de mi pueblo, la que molesta y repele a tantos necios descastados, pequeños mequetrefes sin raíces que al poner la corbata ya no saben hablar la lengua de los obreros que están cansados. Como me enseñó Celso Emilio, no cuento esta historia para los eruditos, ni para los exquisitos, ni para los estúpidos, ni para los vacíos. La cuento para los "currelas", para los que soportan reciamente mentiras e injusticias sin cesar.
Por eso ésta es una historia terrorista. Una historia en la que vamos a ir reventando con la goma-dos de la verdad desnuda las tapias, los velos, los muros y los disfraces que ocultan las raíces de los hechos. En la que vamos a ir rompiendo, explosionando, destrozando, las palabras. embusteras, las frases enrevesadas, el lenguaje misterioso y mentiroso con que nos engañan cada día los listos que medran por hacer esa tarea de disfraz y maquillaje de las cosas.
Esta es una historia, lector, "currela", compañero, para descubrir el truco del almendruco. Una historia para desconfiados, para escamados, para escarmentados de que les tomen el pelo los dirigentes con cultura que la usan como confitura para disfrazar la mierda. Esas gentes que como jugadores de ventaja hacen trampa usando como ases suplementarios para ganar la partida del engaño palabras que ocultan los hechos.
Te pondré un ejemplo. Si esta historia no estuviera escrita para ti, para un currela, sino que ya con ella pretendiera sentar plaza de "profundo", de "teórico" o, peor aún, amagar y no dar, decir cosas terribles de la clase dominante pero de forma tan oscura que en el fondo no les inquietara, habría empezado estas páginas diciendo que son "un intento de validación empírica de la hipótesis del hipócrita disimulo de una hipóstasis".
¿Qué? ¿A que sin diccionario no te enteras? ¿A que sin diccionario ni idea? Pues eso. De eso se trata tantas demasiadas veces. De embrollar al personal. De ocultar las cosas con palabras.
Tiremos, por una vez, de diccionario. Hipótesis es la explicación un hecho todavía no demostrada que se acepta provisionalmente para dirigir las investigaciones o los experimentos encaminados a conseguir la verdadera explicación. Validación empírica es la acción de dar fuerza, de comprobar con la práctica que la explicación provisional de la hipótesis es la verdadera. Hipócrita es el que finge o aparenta lo que no es o siente. Hipóstasis es palabra que usan los filósofos para designar al ser o a la sustancia que está debajo de los hechos, el ser o la sustancia de la que los hechos que se nos aparecen, los fenómenos, no son más que manifestaciones.
Pues bien, es cierto que mi hipótesis, la que pretendo comprobar y demostrar a lo largo de esta historia, es que los fenómenos del PSOE, los hechos que nos dejan ver, las idas y venidas "éticas" de Felipe, los votos y las mociones de censura, las declaraciones y los comunicados no son más que el hipócrita disimulo de la hipóstasis, de la auténtica realidad que está debajo.
Así que te invito, lector, a una cacería de la hipóstasis de la "transición española a la democracia". Vamos a cazar la hipóstasis. Vamos a arrancarles las máscaras de la cara a estos impostores, vamos a rasgar los disfraces, a quitar antifaces, a reventar archivos secretos, a hurgar las tripas de las cosas. A descubrir el truco del almendruco. Vamos a cazar la hipóstasis. Y para esa cacería necesitamos ceñirnos bien los lomos, llevar el calzado prieto, el paso largo y la vista atenta. Y, para ir ligeros, necesitamos desembarazarnos de paso de las palabras como hipóstasis, de esas palabras herméticas, impenetrables. Del lenguaje para "escogidos", para "iniciados", para licenciados y doctores.
¡HIPÓSTASIS! Tienes nombre de trefulquera, de embrollona, de listorra veterana que cautiva y embelesa a pardillos quinceañeros. Pero date por cazada. Vamos por ti.
Lo primero que hay que hacer es quitar la tapadera y para ello es preciso darse cuenta de cómo y cuándo nos han dado a los españoles el timo del "tránsito". Porque dárnoslo nos lo han dado. No hay más que asomarse a las cataratas de pretendidos análisis sobre la dimisión de Suárez para comprobar como incluso sus peores enemigos, esa gentecilla que se dedica ahora a ponerle verde para desahogar su rabia por los miles de veces que como bueyes humillaron ante él la frente impotentemente mansa, salvan una parte crucial de su labor: la de arquitecto de la transición democrática. Aquí, en España, todo va mal, todo se ha hecho mal, todo está como unos zorros -nos dicen- MENOS la increíble y gloriosa hazaña de la transición desde la dictadura a la democracia. Como unidos por un ignorado y oculto soplete de soldadura, gentes tan aparentemente dispares como Carrillo y Blas Piñar, como El PAÍS y EL ALCÁZAR, como el Guerra o Ismael Medina, coinciden. Es igual que unos digan que las desgracias de la Patria-Una-Grande-y-Libre provienen del tránsito a la democracia mientras que los otros salmodian que nada tienen que ver nuestras desgracias con el tránsito a la democracia. Lo curioso es que unos y otros, tirios y troyanos, galgos y podencos, rojos y azules, sostienen que aquí ha habido un tránsito desde la dictadura hasta la democracia.
Hasta el punto de que si los muchachitos del PSOE filipino no fueran tan irremediablemente impotentes para generar ideas, habrían alumbrado una propuesta para Fiesta Nacional mejor que la del Día de la Constitución. En efecto. ¿Qué mejor día para sustituir al 18 de julio que el 15 de agosto? El 15 de agosto la Santa, Católica, Apostólica y Romana Iglesia hace celebrar a la mayoría católica del Estado español la fiesta de Nuestra Señora del Tránsito, el día del Tránsito de la Virgen de la vida a la muerte y al Cielo en cuerpo y alma ¿Qué mejor fecha para conmemorar el cambio político español, la transición democrática, el tránsito de la dictadura de Franco a la democracia parlamentaria coronada por el Rey que Franco nombró?
El grandioso edificio de la Reforma Política quedaría así mucho mejor. Porque lo cierto es que ahora le falta algo. Una picorota, un pináculo, un no sé qué, que corone, culmine, redondee, rebrille y dé esplendor a la hazaña nunca vista de la "transición democrática española", invento raro si los hay, hallazgo feliz de la Ciencia Política. Le falta su Fiesta Nacional. La Fiesta, insisto, del Tránsito. En el día de Nuestra Señora del Tránsito.
Sin duda no faltarían los e ternos aguafiestas con sus pegas. Que si es un hecho comprobado que los católicos no son mayoría. Que si la Virgen tuvo un niño. Que si los sputnik no han encontrado nada en el Cielo. Pero todo eso son bagatelas, tonterías. Porque tampoco ha habido ningún tránsito a ninguna democracia.
Tránsito, sí. A la democracia, no.
Ahí está la madre del cordero. Ahí es donde este asunto de la "otra" historia del PSOE cobra auténtico interés. Porque es preciso ser tonto (o cobrar del tinglado) para decir que hoy hay aquí democracia. Pero es preciso estar ciego y sordo para ignorar que tránsito lo ha habido.
Tránsito. Cambio. Mudanza. Reforma. Modificación. ¡Claro que ha habido de todo eso! El truco del almendruco consiste precisamente en que el cambio, el tránsito, no ha sido de la dictadura a la democracia. Sino de la dictadura a la dictadura. Otra. Pero dictadura.
La justificación de las pesetas que cobran los mal llamados miembros de la "clase política" (ministros, subsecretarios, diputados, senadores, parlamentarios de las nacionalidades, alcaldes, concejales, etcétera) está en la habilidad con que han actuado como magos, prestidigitadores, malabaristas y travestidos para montar el espectáculo de un cambio que han hecho pasar como si fuera un tránsito de la dictadura a la democracia cuando sólo ha sido un cambio de sistema de dominación.
Si esta otra historia del PSOE tiene interés es, precisamente, porque han sido los ocupantes de sus órganos directivos los campeones de los juegos de manos, de los juegos malabares con las ideas y los principios, los archiexpertos del disfraz y el encubrimiento, los supertravestidos, los supermagos en la difícil tarea de hacer un pastel de liebre sin liebre, un tránsito a la democracia sin democracia, una democracia que no es sino una forma más sofisticada, más disfrazada -eso sí-, de dictadura.
Y porque, además, ELLOS ERAN IMPRESCINDIBLES. Porque, SIN ELLOS no podría haberse hecho. Porque ELLOS eran pieza clave, esencial, del plan de la estafa que se ha hecho a cuarenta millones de españoles. Porque ELLOS (y el PSOE que ellos han deformado y conformado) han pasado a ser una pieza básica y esencial del nuevo sistema de dominación que han ayudado a implantar. Ellos y los del Real Partido Comunista de España, por supuesto.
Porque el bloque de clases dominante no habría podido darnos a los españoles el timo del tránsito sin la complicidad del PSOE y del PCE. Por muy cínica y desenvuelta que hubiera sido -y lo ha sido- la manera con la que Suárez y Martín Villa cambiaran sus chaquetas blancas y sus camisas azules del fascista movimiento; por muy hábiles travestidos que fueran -y lo han sido- nunca habrían sido aceptados como demócratas si el PSOE y el PCE no les hubieran dado patentes de tales. Si el PSOE y el PCE no hubieran jurado que si, que esto ya era una democracia, son millones y millones los obreros que nunca habrían tragado que los jueces del Tribunal de Orden Público, los policías torturadores de la Dirección General de Seguridad, los militares perjuros y sediciosos que se levantaron contra la República y su Gobierno legítimamente constituido, las docenas de miles de funcionarios corrompidos del franquismo, los millares de empresarios enriquecidos por la superexplotación de sus obreros protegida por las bayonetas, los obispos y sacerdotes prepotentes de la cruzada bendecidores, se habían acostado una noche fascistas, para amanecer al día siguiente demócratas.
En el timo de la estampita hace falta un cómplice para que un listo pase por subnormal. En el timo del tránsito ha hecho falta un tonto-listo para hacer pasar un fascista por demócrata. Ese tonto-listo ha tenido aquí mas de ciento cincuenta cabezas: las de los diputados y senadores "socialistas" y "comunistas" que han votado la Constitución.
Es evidente que el tránsito a la democracia no lo han hecho ni el PSOE ni el PCE. Que no han sabido ni podido hacerlo. Pero es también evidente que ese tránsito, sobre ser contrahecho y cojitranco era impresentable e inaceptable si se presentaba como lo que es: el hijo bastardo de la dictadura franquista, el producto de la voluntad del bloque de clases dominante. El PSOE de Felipe y el PCE de Carrillo han aceptado hacer el papel vergonzante de padres putativos del bastardo, del nuevo régimen.
Y para completar el engaño le han puesto el nombre de Libertad.
El timo del tránsito se ha consumado con la sangrienta burla del mal uso de ese nombre. Todavía hoy, en los oscuros días de este sucio presente, cuando un puñado de antiguos militantes de la clandestinidad antifranquista nos juntamos en la casa de alguno, es seguro que en un momento de la noche unas manos pongan en marcha el viejo y gastado disco y un coro desafinado rivalice en gritar acompañando a Labordeta, sospechosamente brillantes los ojos, con los vientos del pueblo agarrotando las gargantas: "Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veamos una tierra que ponga libertad... "
Los del PSOE de Felipe ya han llegado. Solo que le llaman libertad a los pesebres. A los sueldos y las dietas de diputado y concejal.
Fíjate, lector, en que este "milagroso" tránsito español encierra un secreto cuidadosamente ocultado, complicado y enrevesado, pero que se revela a un ojo atento resumido de forma estremecedoramente sencilla en un puñado de hechos. Los pueblos del Estado español éramos antes de ese tránsito como un viejo caballo martirizado por el exceso de trabajo, con la boca destrozada por un freno y un bocado viejos y desgastados por haberlos usado continua y brutalmente para dominar y doblegar a la pobre bestia. Y nos dicen ahora que han dado la libertad al caballo. Pero lo único que de verdad han hecho es cambiar el freno y el bocado. Por otros distintos, sí. Nuevos. "Democráticos". Más eficaces. Pero que siguen siendo eso: un freno y un bocado.
Y no lo han hecho por bondad, ni por caridad, ni por piedad, ni por amor o respeto a los derechos del caballo. Lo han hecho sencillamente porque aquellos frenos y bocados viejos ya no funcionaban. Lo han hecho porque les convenía.
A ellos. Y porque no tenían mas remedio.
¿Necesito decirte lo que eran ese freno y ese bocado? El régimen franquista, claro. Que servía para facilitar la superexplotación de la fuerza de trabajo y, a través de ella, acumular capital. Porque, mira, es verdad que hubo una voz un "milagro económico español". Durante los años de la década de los sesenta España cambió. Dejó de ser una sociedad agraria para convertirse en una formación social industrial y de servicios.
Durante los años sesenta sopló sobre las viejas tierras ibéricas un viento de cambio económico y social con fuerza de huracán. Una de las trágicas incapacidades del PSOE del exilio fue la que le impidió conocer y entender ese viento de cambio. Un viento a cuyo paso se derrumbaron cosas y casas viejas de siglos. Un viento que empujó a millones de hombres y mujeres a una terrible marcha de cientos y a veces miles de kilómetros por los ásperos, áridos y duros senderos de la emigración. Quedaron yermas tierras labradas antaño, vacíos los pueblos, mudas y solitarias las campanas de las viejas iglesias. Reventaron los trigales de los suburbios de las capitales con decenas de millares de monstruosas amapolas: las chabolas. Se alzaron en los cielos los dedos duros de cientos de nuevas chimeneas que escupieron los humos hediondos y contaminados de las fábricas nuevas y como obscenos falos mancharon las nubes antes blancas con un mensaje: "Aquí ha llegado la Revolución Industrial". Costumbres viejas decayeron, trajes y gestos nuevos surgieron. Distintas fueron las canciones y los besos, la moral añeja cedió a los deseos nuevos. Cambiaron en las casas las cosas y las camas. Y el uso de las camas, y las cosas. Crecieron las fábricas por millares. Y las máquinas por millones.
Y el capital creció. Creció. Y creció. Se acumuló y se reprodujo. Porque todo eso se hizo exprimiendo, explotando y estrujando a los obreros. Moliendo fuerza de trabajo para sacar la harina de la plusvalía y amasar el pan del Capital.
Cambió España, sí. Y se hizo industrial. Y se acumuló el Capital alimentado por la fuerza de trabajo expropiada. El "milagro" fue como y cuanto se pudo explotar a los obreros.
Gracias al freno y al bocado. Gracias al régimen franquista.
Gracias a un régimen basado en un ESTADO fuerte y autoritario cuya columna vertebral eran sus aparatos armados su ejército y sus policías y guardias civiles, doblados por los aparatos administrativos con ellos coordinados. Un régimen definido por mantener un sistema de dominación bien engarzado y articulado en el que los aparatos armados y sus prolongaciones de cárceles, jueces y fiscales autoritariamente usados se combinaban con unos aparatos ideológicos (Prensa y Radio, sindicatos, escuelas, Iglesia, Televisión y asociaciones) encaminados a sembrar en la mente la ideología de no tener ideología ("ni de derechas ni de izquierdas") y con unas instituciones políticas funcionando como coro para decir amén a un Gobierno que sólo decía amén al "caudillo". Un régimen obsesionado por mantener a toda costa (a costa de tiros, sangre, tortura, cárcel, represión y muerte) doblegadas a las viejas naciones (Cataluña, Euskadi, Galicia) para que la sagrada "unidad de los hombres y las tierras de España" mantuviera la fijeza de los limites de su mercado. Un régimen coronado por un "caudillo" bonapartista que solo daba cuentas a Dios y a la Historia de como controlaba las cúpulas de los aparatos de Estado y del sistema de dominación.
Ese era el freno y el bocado.
Lo fundamental es entender que la razón profunda de la existencia de ese régimen era que facilitaba la super-explotación de la clase obrera y del bloque de clases dominadas en general. Gracias a él, durante sus primeros años, los del "fascismo agrario", se implantó y mantuvo el sistema represivo de mano de obra agrícola en el que los obreros, privados del derecho de organizarse libremente en sindicatos, carentes del derecho de huelga no tenían ninguna seguridad de encontrar trabajo ni siquiera como eventuales con un mínimo de durabilidad. La acumulación del capital realizada por los latifundistas agrarios se basó en la violencia física usada como venganza por haberse atrevido a "violar el sagrado derecho de propiedad" y usada como medio para sostener los "jornales de hambre". Los jornales en términos reales bajaron casi la mitad durante los años cuarenta. Los jornales y salarios miserables de los "años del hambre" fueron la continuación de la guerra, de la "Cruzada" contra las clases dominadas, hecha con otros medios. Siguieron también durante esos años disparando contra los obreros los fusiles y las ametralladoras y las pistolas. Y los obreros morían en un instante. Pero cuando estaban calladas las bocas de las armas tomaban el turno los salarios miserables, los jornales de hambre. Y los obreros, en vez de morir de una vez, en un momento, morían lentamente, poco a poco, desangrándose día a día en una vida limitada y empobrecida, envejeciendo deprisa, dejándose años de vida en jornadas salvajes de trabajo mal pagado.
La superexplotación de la clase obrera fue la palanca con la que el régimen hizo la Revolución Industrial durante los años sesenta. El viaje por el tiempo fue inventado por el régimen franquista que metió en el túnel del tiempo a toda la formación social española haciéndola retroceder a los tiempos en que los ingleses hicieron la primera Revolución Industrial. A los tiempos sin sindicatos, ni derecho de huelga. A los tiempos de las jornadas de larga, larga, larga duración. A los tiempos en los que la cortedad del salario obliga a dejarse la piel haciendo horas extraordinarias para poder malvivir, para poder sobrevivir aunque sea en precario. La indefensión de la clase obrera y la superexplotación que sufría se expresaron brutalmente en otra modalidad de la guerra que continuaban haciéndole el bloque de clases dominante. Una guerra continua en las fábricas y los tajos, en las eras y en el mar. Cada mañana, cuando los obreros y empleados, los jornaleros del campo, los pescadores y campesinos, echaban a andar hacia su lugar de trabajo, iban a la guerra. Una guerra en la que tenían todas las de perder. Una guerra en la que disparaban contra ellos con las máquinas y los andamios. En la que los obuses y las balas estaban sustituidos por los tornos y las cadenas de producción. Y en la que, lo mismo que en la guerra de las balas, cada día había bajas. Cada día había muertos, había heridos, había mutilados, La insaciable avidez de beneficios de los capitalistas les empujaba a disminuir como fuera los costos de producción y una forma de conseguirlo era gastarse poco o nada de dinero en medidas de seguridad e higiene en el trabajo. La frecuencia y gravedad de los accidentes de trabajo constituyeron una sangrienta página, una tragedia cotidiana cuyos versos bárbaros se escribían a brochazos de sangre obrera. Año a año, incluso las estadísticas manipuladas y embusteras de la oligarquía sumaban millón a millón los accidentes de trabajo. Mas de un millón de accidentes de trabajo al año. Las cifras de muertos y mutilados permanentes eran cifras de guerra. Morían cada año o eran mutilados más españoles de los que morían o eran mutilados en el año cuarenta, durante los ocho siglos de Reconquista contra los moros o durante la conquista de América. Cuando empezaba un año a cada grupo de doce obreros le repartían doce papeletas. Una de ellas tenía un infalible y sangriento premio. Al que le tocaba le correspondía un accidente de trabajo.
El régimen franquista fue quien a través de su sistema de dominación sujetó a las clases dominadas para que se sometieran a la superexplotación. Pero a finales de los años sesenta, al filo de la nueva década de los setenta, el sistema falló. El freno y el bocado estaban ya gastados y habían dejado de ser eficaces.
5.4. CUANDO LAS CAMPANAS DOBLARON A MUERTO POR EL RÉGIMEN FRANQUISTA.
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